martes, 11 de octubre de 2011

ADELA ZAMUDIO



11 de octubre, declarado “Día de la Mujer Boliviana”, bajo el gobierno de Lidya Gueiler Tejada (una mujer), en honor a la mujer ilustre Adela Zamudio.

Nació en La Paz en 1854 y falleció en Cochabamba en 1928, postulaba ideas que eran diferentes y quizá en la actualidad aún lo son, nos legó una magna obra literaria, entre poemas, ensayos cuentos y novela; he aquí uno de sus poemas que provocó polémica y que aún debiera ser la chispa que Adela encendió, criticando el sistema patriarcal y machista que se vivía y se vive en Bolivia:

NACER HOMBRE
Cuánto trabajo ella pasa
Por corregir la torpeza
De su esposo, y en la casa,
( Permitidme que me asombre).
Tan inepto como fatuo,
Sigue él siendo la cabeza,
Porque es hombre!

Si algunos versos escribe,
De alguno esos versos son,
Que ella sólo los suscribe.
(Permitidme que me asombre).
Si ese alguno no es poeta,
Por qué tal suposición
Porque es hombre!

Una mujer superior
En elecciones no vota,
Y vota el pillo peor.
(Permitidme que me asombre).
Con tal que aprenda a firmar
Puede votar un idiota,
Porque es hombre!

El se abate y bebe o juega.
En un revés de la suerte:
Ella sufre, lucha y ruega.
(Permitidme que me asombre).
Que a ella se llame el "ser débil"
Y a él se le llame el "ser fuerte".
Porque es hombre!

Ella debe perdonar
Siéndole su esposo infiel;
Pero él se puede vengar.
(Permitidme que me asombre).
En un caso semejante
Hasta puede matar él,
Porque es hombre!

Oh, mortal privilegiado,
Que de perfecto y cabal
Gozas seguro renombre!
En todo caso, para esto,
Te ha bastado
Nacer hombre.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Renato Prada Oropeza


Anonadado aún por el pesar de la partida de Don Renato Prada Oropeza (9 de septiembre), escritor de varios títulos entre poesía, cuento, novela, teoría y crítica literaria;  les transcribo breves fragmentos de “Los Fundadores del Alba”, Premio Casa de las Américas y Premio Erich Guttentag y uno de los referentes de la maestría que este gran escritor, nos legó:

…“No tengas miedo niña”, le ha dicho el hombre del río. Le sujeta la muñeca, le habla al oído. Ella quiere decirle que no, que no puede tener miedo, que tampoco tuvo miedo en el río, cuando supo que él la estaba observando. Cuando Laura abría la boca para hablar, el hombre ya se había ido…

…Javier, ahora, pensando que fue bello imaginar el símil de Virgilio y Dante tomados de la mano, guiándose mutuamente por los senderos escabrosos de los pasajes (círculos) sombríos de este mundo (mundo que no carece de nada del que goza el otro: cancerberos, efigies, gorgonas y, también, las tristes sirenas). “Justicia”, repitiendo la voz de Javier maquinalmente…

…En el campamento la vida no deja de tener su encanto. El entusiasmo es general. Cada día nos entrenamos en la práctica guerrillera. Nos visitan algunos intelectuales y periodistas extranjeros, todos ellos de tendencias avanzadas. Charlan con nosotros. Nos toman fotografías que no se publicaran sino cuando estalle el movimiento. El jefe tiene una mente de organización formidable. Pensamos que es una garantía que esté en nuestro campamento…

…Estamos luchando sin ninguna comodidad, lejos de nuestros hogares. No luchamos por nosotros sino por el futuro de todos ustedes – empezó nuevamente el jefe –. No venimos con falsas promesas. Ustedes tendrán el poder suficiente de rechazarnos sino cumplimos. Tampoco les amenazamos, tienen la entera libertad de elegir, pero piensen en todo lo que les dije. Ahora el mundo tiene que estar con la Revolución o contra la Revolución…    

…Descubro, con mucho esfuerzo y dolor, que es el hombro el que tengo afectado, triturado por un disparo. La sangre sale sin cesar. Cuando logro arrastrarme hasta la sombra, descanso un momento y me siento. Mi brazo me cuelga como una carne inútil, una rama sostenida apenas en su tronco, pronta a desgajarse totalmente. He perdido y sigo perdiendo mucha sangre. Me vuelvo y veo una mancha roja, prolongada desde la orilla del río hasta mi refugio. “Si vienen los soldados, no tardaran en dar conmigo”…

…Recuerdo la emboscada. Viene a mi memoria la imagen del Jefe, cogido en medio de su fiebre, luchando por comprender lo que pasa a su alrededor. Yo me adelanto para obligarle a zambullirse en el agua; cuando estoy a escasos pasos, sus manos se elevan al aire, parecen ascender hasta el cielo y desaparecen en el fondo del río…

…” ¿Es que todo está perdido?, te preguntaras una, dos, tres veces más, mientras arrastres tu cuerpo como un pesado y débil reptil hacia la cima del sendero. La fiebre y el delirio te habrán abandonado en esa pausa del silencio…

…Cerraras los ojos y pensaras escuchar primero la detonación del cartucho y, después, sentir el proyectil apartándote de un jalón de la vida. Todavía lloraras, en silencio, por Laura, por su soledad, por el mundo que estarás dejando; pero no escucharas ningún disparo, solo el sollozo de alguien que te dirá: “Pobre hermanito”, no sabiendo que ya no puedes escucharle más. Javier, ya no puedes escuchar más. 

Renato Prada Oropeza
Nació en Potosí (Bolivia), radica, desde 1976 en Xalapa, Veracruz, (México). Autor de novelas (Los fundadores del alba, Larga hora, La vigilia, El último filo, Poco antes nada, Poco después humo), libros de cuento (Ya nadie espera al hombre, La noche con Orgalia, A través del hueco, El pesebre, etc.), libros de teoría (Análisis e interpretación del discurso narrativo-literario, Literatura y realidad, El discurso testimonio, Hermenéutica, símbolo y conjetura) y de interpretación literaria (Poética y liberación en la narrativa de Onelio Jorge Cardoso, La constelación narrativa de Ignacio Solares). También se inició como guionista en la película Tiempo Real bajo la dirección de su hijo, Fabrizio Prada.  (http://www.renatoprada.net/index.htm)

martes, 30 de agosto de 2011

Rememorando al Jaime


 Hace unas semanas se recordaba los 25 años de la muerte de Jaime Sáenz, el poeta paceño que póstumamente nos dejó una obra particular y paradigmática para la literatura boliviana; se dice que su funeral fue la última reunión de los Talleres Krupp y que se leía fragmentos de su obra, 16 de agosto de 1986, el día de la partida del Jaime.

¿Será que habrá pensado en la muerte antes de morir? ¿Será que habrá procurado estar muerto antes de hacerlo? Al parecer solo su cuerpo estuvo frio e inerte, pero su  alma  sigue transitando  por  las  calles  frías  de  La Paz y dicen que aún se lo ve por las bodegas como fiel parroquiano.

Pese a tantos años de ausencia del Jaime, su obra lo mantiene presente; leerlo es conocer la oscuridad de la noche y sumergirse en los horrores del alcohol, es sentir el frio, la sola respiración y ser un habitante más de la bodega; es acercarse a la muerte de la muerte y comprender el sentido de la existencia.

Autorretrato es su mejor retrato en “Vidas y Muertes” y escribe:

En la amplitud de la noche;
En lo profundo de la noche, en lo alto de la noche – con el pendón de un mundo olvidado,
el hombre escribe un autorretrato.
Y con unos rumores, y con muchos clamores, y con unas canciones,
se pierde en las tinieblas

Alejados de las bodegas del altiplano paceño, aún se lo rememora, tal como el Jaime lo hubiera hecho; perdiéndonos en el frio de la noche, con rumores, clamores, canciones y  los “horrores” del alcohol.

¡A su salud!
 

 

lunes, 1 de agosto de 2011

Paranoia Intelectual

 Noam Chomsky en su ensayo “La Responsabilidad de los Intelectuales” menciona que estos deben, ante todo, decir la verdad y revelar el engaño, no callarse ante las injusticias que existen;  y en el caso de aquel excelente texto, toma como referencia a las atrocidades que cometieron ante la población Vietnamita que sufrió en aquella época de contienda bélica.

No sé si acá en Bolivia, algunos de nuestros intelectuales persiguen aquella consigna, tampoco sé si estos, a los cuales me referiré, con sus ultima publicaciones quieren denunciar, aclarar alguna verdad y/o revelar algún supuesto engaño o injusticia del gobierno de Evo o quizá simplemente quieren seguir en el naufragio de la ficción.

Uno de ellos, Emilio Martínez, quien hace un mes publicó “Desde el Exilio”, una entrevista al “supuesto” perseguido político Manfred Reyes Villa, donde aparentemente quiere aclarar varios puntos que según él, han sido tergiversados por el gobierno central, sin olvidar que el tema central y de fondo de la entrevista, es victimizarse ante las acciones que se están tomando en contra su persona.

Por otro lado, Juan Claudio Lechin Weise, publicó “Las Mascaras del Fascismo”, un ensayo comparativo, quizá agregar ¡pero que comparación! ¿Mussolini, Hitler y Franco iguales a Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales? En un artículo de un medio de comunicación escrita (La Razón), el autor  menciona que: “el control político, constitucional, del Congreso, de los aparatos represivos, de los medios de comunicación y un largo etcétera” son acciones en los cuales habían incurrido los seis políticos que ingresan en su ensayo comparativo.

Ambos escritores, a mí gusto muy buenos para la literatura por sus buenas producciones, creo que tratan de responder a la consigna que Chomsky propone, porque los dos se direccionan en denunciar acciones o supuestas injusticias que el gobierno está desarrollando.

¿Será que  por lo menos  responden a  un mínimo de  responsabilidad  intelectual?   Al menos para el suscrito parece que no, porque la denuncia se limita a acciones que afectan a pequeños sectores privilegiados de nuestro país y no así a toda la población; además, como atreverse a realizar comparaciones de tal magnitud, el fascismo que se vivió en los años ochenta apenas se iguala al que se vivió en Europa y compararla con la que supuestamente se vive ahora;  resulta una paranoia intelectual. 



 

jueves, 21 de julio de 2011

American Visa


La semana pasada acabé de leer American Visa de Juan de Recacoechea, una novela que te vuelve cómplice del crimen (robo y asesinato) cometido por Mario, su personaje principal, uno más entre todas aquellas personas con el sueño de viajar al país del norte. 

Mario quiere viajar a E.E.U.U. y ver a su hijo, se acobarda presentar su documentación en la Embajada por temor a las investigaciones que realizan a los solicitantes, no tiene otro remedio que recurrir a aquellas agencias que tramitan la Visa clandestinamente, pero no cuenta con el dinero suficiente y tiene que robar.

Lector de literatura policial, estudia a la víctima, se prepara para el asalto y en el acto asesina a un alto dignatario del estado (amante de la víctima); los medios de comunicación anuncian que el funcionario murió por razones de salud y omiten el crimen, lo ocultan para no ridiculizar el honor de la familia y por ende se salva el cuello de Mario.

Con la Visa en mano, Mario no pasa del aeropuerto de El Alto, descubren la falsificación de documentación de la agencia clandestina y no puede viajar; decepcionado por la situación se pone a beber, es asaltado y golpeado por maleantes de la ciudad del futuro (El Alto). No le queda más que aceptar la invitación de irse a Riberalta con la hermosa morena stripper, Blanca, que conoció en el hotel donde se alojó durante el transcurso de la novela.

American Visa, premio de novela Erich Guttentag, llevada al cine por Juan Carlos Valdivia con algunos ajustes y no en toda su esencia; es uno de los títulos precursores de la literatura policial en Bolivia, un libro que debe ser leído por todo aquel amante del género negro, ya que en palabras de Wilmer Urrelo, es “la mejor novela policial en el país”.

martes, 12 de julio de 2011

Entre Libros y Sorpresas

Hace unas semanas atrás tuve la oportunidad de transitar por las calles de la capital del Bení, Trinidad; entre vueltas y vueltas a la hora de hacer algunas compras en el mercado popular de aquella ciudad, me encontré con una sorpresa.

Antes de revelar dicha sorpresa, se tuviera que tomar en cuenta que Trinidad, a juicio mío, es una ciudad que lee poco y si existe algún despistado por ahí, dudaba y aún dudo que lea un libro de ese autor y de ese género.

En fin, aquella sorpresa era nada menos que varios ejemplares  de “Borracho estaba, pero me acuerdo” de Víctor Hugo Vizcarra, y en versiones piratas; grata fue la sorpresa, pues un fiel lector del Víctor Hugo como yo, no pensaba encontrar un libro así por esa rinconada del país, quizá esperaba tropezarme con un Alfredo Flores, Jorge Suarez, Homero Carvallo, pero con uno como Vizcarra, jamás.  

Verlo ahí expuesto en un mercado popular, en versión pirata, me anima a afirmar que en esa ciudad se lo está leyendo al Víctor Hugo, al menos según argumentos de los comerciantes, se piratea a los libros porque el cliente lo demanda y para que esté ahí expuesto “en un mercado popular” y “pirata” (valga la redundancia), se cumple no más la ley de la oferta y la demanda y a Vizcarra se lo está demandando por esas tierras.

Espero sea esa la justificante de los ejemplares en aquel mercado y se lo esté consumiendo como debiera ser, de lo contrario prefiero decir: 

“Borracho andaba y no me acuerdo”

viernes, 6 de mayo de 2011

Urzagasti a la Mano


En un momento de fetichismo idealista de las posibles novedades que ofrecen las escasas librerías de Cochabamba me encontré, para mi sorpresa, con un título reditado por Editorial Gente Común, un libro que necesitaba seguir circulando, que debe ser leído y, mejor aún, releído. Un libro agotado y que sólo se lo podía conseguir en las bibliotecas públicas y particulares o, en el mejor de los casos, en las manos de algún fiel y despistado lector.

Se trata De la Ventana al Parque de Jesús Urzagasti (Gran Chaco, 1941), un título que nos lleva de la fantasía a la fantasía, ya que nos narra imágenes que podrían ser o no ser, reales y/o irreales, pues se entrelazan encuentros entre personajes que no se conocieron en vida y el narrador se encarga de intermediar su amistad en el más allá: la muerte.

Varios son los personajes que se entretejen en aventuras dispersas y/o suposiciones con las que juega el narrador, haciendo uso de una diversidad de mitos existentes dentro el acervo cultural latinoamericano, sobretodo la que corresponde a la postguerra (Guerra del Chaco). Solo mencionar algunas, como las actitudes del tranquilino Galean frente a sus diferentes interlocutores, la supuesta risa que hubiera tenido ante al temible Santarra y/o la conversación larga y tendida con el Tuerto Aguilera. O la amistad que hubiese tenido el primo Ramón y el Tío Honorato con el guionista Patinuk y juntos se enternecerían dentro el dialogo del cine.

Diferentes son las imágenes que se narran y te atrapan en una lectura de una sola tirada, el leerlo te acerca a la muerte, a sus habitantes y te anima a suponer historias que no podrían estar pensadas por el autor o quizá sí, pero lo cierto es que el lector de turno es uno más que brinca rumbo al universo de las posibilidades.

En De la ventana al parque, Jesús Urzagasti se recluyó con sus amigos muertos para escribirla y luego echarlas a andar por la ventana, para que así, los lectores puedan fantasear con cada una de las aventuras propuestas en la excelente narración.

Es así que otra vez, tenemos a Urzagasti a la mano (Tirinea en Plural) y se revela algo que se debería conocer y estar ofertado con frecuencia a la luz pública y sobre todo a los bolivianos, algo poco conocido y valorado, algo que se resume en la “maestría” que este escritor nos ofrece en todas sus publicaciones habidas y por haber.